Del Uno y lo múltiple: ideología, participación y sujeto del inconsciente
Posted by serendipia on 21st agosto 2011
Justificación
La elaboración de Hegel sobre el concepto de alma bella, muestra que quien impugna a la sociedad y se aparta de ella por su maldad, sólo denuncia su propio desorden; de modo que al ocupar un lugar en cualquiera de las partes sociales y en virtud del lenguaje y la transmisión de la cultura, no-participar se hace imposible para el sujeto. Sus acciones, la dinámica entre las partes sociales, cuyas consecuencias deben evaluarse a posteriori, constituyen participación y ética en esa práctica compleja y llena de las contradicciones propias de la pluralidad y de la vida pulsional de cada sujeto: la política.
Principios de lo político en los colectivos
Si la caída del muro de Berlín, hace 22 años, fue uno de los hechos más significativos de la política mundial reciente, se debió a la participación directa e indirecta de muchos sujetos, su demolición despidió un totalitarismo y a la vez una era de proyectos de emancipación social. En la época que desde entonces compartimos globalmente, lo político se separa de la política, en su sentido ordinario de lucha entre partidos por el ejercicio de un poder.
En el plano nacional, la constitución de 1991 cumple también 20 años y entre sus virtudes sobresale haber inscrito por primera vez un lugar para la participación política de quienes antes fueron excluidos; mientras las hoy llamadas políticas públicas promueven su participación como garantía de democracia. Pero, ¿es esa participación política? Para responder sería útil, opina Jacques Rancière en Aux bords du politique, separar la política-poder, para repensar lo político como lugar de la sabiduría propia de la potencia anárquica, conflictiva de lo múltiple, (Rancière, 1998:13).
Este pedagogo y filósofo francés aboga por disociar el pensamiento de la política del pensamiento del poder, por las reacciones de disenso en las comunidades y porque la democracia no es sólo un estilo de gobierno que organiza cierta forma de agrupamiento político. Para él, la democracia sería más bien, el modo de subjetivación mediante el cual existen sujetos políticos, pues lo político no es la esencia de un ser-en-común (Cf. Rancière, 1998:16). Y en su libro El desacuerdo, la política es el espacio para una forma del litigio entre la multiplicidad del pueblo que describe en los siguientes términos:
Pueblo es la primera de esas multiplicidades que desunen a la comunidad con respecto a sí misma, la inscripción primera de un sujeto y una esfera de apariencia de sujeto, sobre cuyo fondo otros modos de subjetivación proponen la inscripción de otros “existentes”, otros sujetos del litigio político (Rancière, 1996:52).
Claramente intenta eludir la política de la totalidad y del sometimiento a un amo, que se apoya en la técnica policial. Como elaboraciones alternativas, aparecen las de lo Uno y lo múltiple en Parménides (Platón, 1987), el Tratado político donde Spinoza opone la multitud al Leviatán (Spinoza, 2004), incluso la ideología antipatriarcal, cuya esperanza es que la igualdad democrática en lo múltiple sustituya al amo. No obstante, ¿existe tal igualdad? ¿Qué efectos y obstáculos encuentra el ideal democrático? La política que da lugar al desacuerdo, exige suponer una igualdad entre las partes sociales para que libren su litigio sobre “la cuenta de sus partes antes incluso de referirse a sus derechos” (Rancière, 1996: 23). Pero, a la igualdad se opone el orden policial:
Orden de los cuerpos que define las divisiones entre los modos del hacer, los modos del ser y los modos del decir, que hace que tales cuerpos sean asignados por su nombre a tal o cual lugar y a tal tarea; orden de lo visible y lo decible que hace que tal actividad sea visible y que tal otra no lo sea (Rancière, 1996: 44).
Las referencia al cuerpo y a lo invisible indica una fractura entre la combinatoria (que operaría la igualdad) y la experiencia efectiva, donde la presencia del cuerpo en tal o cual lugar testimonia que hay lo inefable, el objeto, por lo cual un orden policial tiene siempre una orientación, no puede ser neutro, y opera una distorsión inherente a las partes sociales en la política, en tanto lugar de las “cuentas erradas”; por lo cual en “El comienzo de la política”:
El pueblo no es una clase entre otras. Es la clase de la distorsión que perjudica a la comunidad y la instituye como “comunidad” de lo justo y de lo injusto (Rancière, 1996: 23).
De inmediato, nos interroga la justicia y su origen en el sujeto, más que las formas jurídicas instituidas en un lugar u otro. Pero, antes de pasar a ese “comienzo de la política en el sujeto” vale hacer una aclaración sobre la concepción de los cuerpos, en tanto la idea de totalidad que induce la política, no pocas veces lleva a la falsedad ideológica de concebir a la sociedad como un sistema orgánico. Al respecto, el epistemólogo George Canguilhem hace una distinción neta entre la estructura homeostática y cerrada del organismo y el carácter abierto, impredecible y complejo de las agrupaciones sociales, que siendo organizadas no son orgánicas (Canguilhem, 2004). Su reflexión es más nítida al abordar la resolución de problemas tanto en el funcionamiento del organismo, como de la sociedad. Canguilhem hace un paralelo entre la salud que se espera de la acción médica y las numerosas formas de instituciones de regulación y formas de participación ciudadana, que requiere y busca el ordenamiento político.
Origen de la implicación del sujeto: lo político
Dice el diccionario, que la política es también una forma de proceder en ámbitos públicos, habrá entonces tantas formas de política como mecanismos, interpretaciones e iniciativas asuma el sujeto para participar. De ahí, que la política no pueda ser predefinida, ni reglamentada completamente, y está más bien vinculada a la ética y al deseo de cada sujeto. La referencia mayor sobre esos avatares del deseo –a revisar en un análisis que interrogue el sentido de la política más allá de las ganancias–, está en las elaboraciones de Freud sobre la vida de las masas, la identificación en torno al ideal que liga a los sujetos (Freud, 1921) y el malestar que experimenta el sujeto y se genera en la civilización (Freud, 1930). Freud describió que la dinámica colectiva de los sujetos oscila entre dos bordes: de un lado la psicología del líder, quien aspira exclusivamente a la realización de sus intereses narcisistas, y de otro, la psicología de la masa de los individuos que han depositado en un mismo objeto su Ideal del yo y renuncian a su singularidad en favor de tal objeto, que ocupará así el lugar del caudillo. El resultado es que en la masa sólo es libre el líder. Pero, ¿qué objetivo tendría la formación política si no el de hacer efectiva cierta libertad de realización individual y colectiva? Y ¿el sujeto qué importancia tendría allí?
El siglo XX mostró que el peligro de lo múltiple es hacer una masa que borre al sujeto. En 1921, Freud muestra en Psicología de las masas y análisis del yo cuán crucial es apartar al sujeto de la hipnosis en la masa (Freud, 1982: Vol. XVIII, 105), no obstante esa advertencia, continuó el avance de los experimentos totalitarios. Y ¿qué es totalitario, si no la política como campo para totalizar y homogenizar el goce de los sujetos, hacer de la seguridad la finalidad central del Estado, como en el modelo hobbesiano?
In-fans e historia: dígito y significante
Distintos investigadores y perspectivas otorgan importancia al discurso, pero por diversas que sean sus concepciones del mismo, convergen en asimilarlas a estructuras o elementos de lenguaje. De ahí que el psicoanálisis aparezca como alternativa, particularmente la teoría de los discursos de Lacan, que abre vías, tanto para abordar al sujeto a la vez singular y social, como para ubicar lo inefable en su estructura: deseo, pulsiones, apartados de lo real inconsciente, con la potencia para inducir sentido por vía significante (Lacan, 1999). Y es que la palabra es una instancia distinta a la letra, la cifra, lo digital. Sin lo inefable de la experiencia no habría historia (Agamben, 2001) y quizás la política se reduciría a Sumas y restas . Sin embargo, por efecto del tecno-capitalismo salvaje, la fuerza de tal inclinación crece hoy y genera pseudo-lazos de identificación: redes sociales 0.2, asociaciones de víctimas, de diabéticos, de padres, clubes de fanáticos, etc., y de otro lado, aparecen “familias de hombres de negocios” cuyos peculiares “lazos de sangre” ilustran la literatura nacional y foránea (Cf. Puzo, 2006).
Origen de la implicación del sujeto
La ética de lo político es hoy pensar de qué modo la singularidad del sujeto sería preservada, no sólo por consideración a cada uno sino también por el origen del sentimiento social surge uno por uno. En efecto, como resultado de experiencia clínica, Freud encuentra que la lógica pulsional del sujeto infantil, concretamente la envidia, origina la exigencia de igualdad, el sentido del deber y la consciencia social; esto no ocurre por adopción de preceptos, sino mediante la lógica que imponen los hechos al niño, con ocasión de la llegada de algún competidor por el amor a los padres, particularmente con el nacimiento de un hermano. El sentimiento de justicia, por ejemplo, surge mediante la transformación de la envidia hostil: Si los padres dan signos de amor a un extraño (hermano) y no se logra la exclusividad, el sujeto renuncia de buena gana a ella, a condición de que se dé idéntico trato a los demás; ese es el origen del deseo de igualdad y justicia; de otro modo sería incomprensible su fuerza emocional.
Sin embargo, la experiencia obliga al sujeto a cualificar ese anhelo, no podrá eludir los desacuerdos ni los conflictos sacrificando su singularidad. La unificación es la negación de la política. Pero una igualdad inherente a lo político, no puede sino acordar con el hallazgo clínico del psicoanálisis de que el único rasgo que hace conjunto de los seres hablantes por ser común a todos, es paradójicamente, que no hay ninguno igual a otro.
Problemas de tamaño que afectan lo político
Si como dijo Canguilhem, la política concierne a una estructura abierta, que requiere inventarle y superponerle aparatos de regulación, entonces es nueva en cada época histórica y aún, podría serlo en cada grupo contingentemente configurado por diferentes sujetos. No obstante, existe cierta lógica, cierta dinámica ligada a la magnitud creciente de las poblaciones, que liga con menor libertad los sujetos a las organizaciones. El problema del tamaño de las sociedades no es sólo económico, aparece en varios estudios de la sociedad, desde Sobre el tiempo de Norbert Elías, a los análisis ecológicos de economía alternativa realizados por Max-Neef y Schumacher. La economía ligada a la biosfera y la bioética ya no puede estar ausente de la formación política de los sujetos, no basta con reclamar derechos si no se asumen deberes no sólo con los semejantes, sino con lo radicalmente “otro”: animales, plantas, fuerzas planetarias, en tanto la supervivencia humana y de todas las especies está amenazada. Esto confirma que el problema del dominio sobre otros seres y fuerzas, el problema de la alteridad tiene que ser revaluado en distintos ámbitos.
Finalmente, la interrogación de una posible formación política, recae sobre la tensión entre esas fuerzas que convocan al sujeto, pues no se puede formar a nadie contra su determinación de goce: de un lado, tenemos los llamados del capitalismo al confort y al consumo en masa, de otro lado, interpelados por el sujeto y su deseo de realizar su singularidad, excepcionalidad, que sólo puede existir contrariando al reposo, al marasmo y al pequeño pensar de la ganancia del ἰδιώτης (idiota) quien no quiere saber nada de la cosa (res) pública.
Aclarar el papel de la cifra en los modos de participación y de ética del vínculo que hacen lo político, pasa también por referencias a Marx, cuyas ideas sobre el fetiche convergen con las de Freud, al designar que hay un objeto que viene a sustituir la falta de un objeto, como en la mercancía su valor de cambio sustituye al valor de uso.
Los escándalos financieros del panorama internacional y los innumerables delitos que vinculan las mafias, el narcotráfico y los políticos en la vida nacional, muestran que los virajes de la política hacia la lógica mafiosa se multiplican por todo el orbe, vale entonces, preguntar ¿es posible formar o reformar ciudadanos y sujetos políticos éticos al margen de la influencia del discurso capitalista, de su modo de intercambio, acumulación y producción hegemónico sobre las formas de asociación de los sujetos?
El problema
Si el sujeto del significante, en tanto ser hablante no puede evitar ser parte de lo social de su tiempo, entonces, tiene siempre alguna participación, pero ¿cuándo esta deviene participación política? ¿Será acaso la implicación subjetiva y la suposición de un destino colectivo, lo que determina el carácter político de la participación? Acaso, ¿no serían políticas algunas formas de participación de los sujetos en acciones colectivas, fuera de cualquier institución? ¿Bajo qué condiciones su articulación a un colectivo aporta algo al sujeto? ¿Por qué buscaría o evitaría articularse a un grupo?¿los ciudadanos políticos se forman participando?
Una respuesta teórica está dada al definir al ciudadano como miembro de un Estado en calidad de sujeto de derechos políticos, que ejercitándolos, interviene en el gobierno del país. No obstante, esta definición nos remite a otra pregunta ¿sólo los asuntos de gobierno definen lo político? Si la respuesta fuera afirmativa, ¿con una formación de ciudadano cada uno estaría preparado para gobernar? Y si lo político no refiere exclusivamente al gobierno ¿cuáles son los fines de los derechos políticos?
Son muchas las preguntas que surgen sobre las formas de participación, sin embargo, una vía para limitar y posibilitar la observación es comparar la experiencia del sujeto en colectivos diversos en composición, motivos asociativos e institucionalidad. Propongo entonces analizar: 1) Personajes literarios (crónica, prensa, novela) basados en experiencias históricas actuales, lo que servirá para decantar la lógica asociativa mafiosa. 2) El proceso de los sujetos en un proyecto con personería jurídica: la Cooperativa Agroecológica Muisca, cuyos miembros se oponen al discurso capitalista, mediante una producción para sostenimiento propio, guiada hacia la ecología, la conservación medioambiental y la sostenibilidad. 3) Grupo con ideales humano-capitalista, que no busca actividades productivas, representado por el grupo de estudiantes de la licenciatura en deporte. Quizás aquí o en u cuarto grupo, documentaré grupos contingentes como las guerreras de Guanajuato.
Pero, precisamente por eso habría que interrogar ¿todo tipo de participación de los individuos en algún colectivo es una participación política?
Hay política cuando hay un lugar y unas formas para el encuentro entre dos procesos heterogéneos. El primero es el proceso policial en el sentido que se intentó definir. El segundo es el proceso de la igualdad. Con este término, entendamos provisionalmente el conjunto abierto de las prácticas guiadas por la suposición de la igualdad de cualquier ser hablante con cualquier otro ser hablante y por la preocupación de verificar esa igualdad (Rancière, 1998: 46).
Ahora bien, suponer la igualdad es un algo práctico en cualquier ámbito, escolar, académico, comunitario. ¿Intervienen fuerzas ideológicas allí? ¿cómo y por qué? ¿se puede transformar el “pequeño pensar”, la idiotie, de quien no quiere saber nada de la cosa pública y actúa exclusivamente en búsqueda de “ganancias” propias? ¿Acaso se promueve la idiocia cuando el lugar social del sujeto (laboral, académico, etc.) y en las prácticas (como el deporte) dependen de su “producción”? La competencia, el énfasis en la rivalidad, las “ganancias” y la naturaleza del tener, serían factores de formación política, a examinar.
La clínica psicoanalítica da acceso a testimonios de malestar social y de efectos sobre el sujeto, de las formas de lazo social. Estos casos, de datos reservados, suscitan conjeturas a verificar o falsear fuera de la relación clínica. Una de ellas es analizar qué efectos produce la ausencia de referentes, en las redes donde los sujetos se congregan en torno a rasgos asemánticos: cifras, letras, partículas de lenguaje sin sentido. En esas redes (virtuales p. e.) se habla poco o nada, los sujetos escriben y a través de un signo buscan un beneficio, del mismo modo que al comprar un billete de lotería. Allí no construyen lazos sociales reales, y cada vez lo hacen menos, porque el lazo social obliga a tener aproximaciones corporales, con las rarezas, los síntomas de los sujetos concretos, lo que resulta inquietante, desagradable o despierta. El sujeto de hoy duerme, sueña, acostumbrado al zapping apaga lo que detesta, y aborrece despertar. Los efectos de la cifra permiten anular las diferencias entre pasado, presente y futuro, el referente sobra, y si lo único que varía es el monto numérico de los intercambios, el resultado es que cada uno está allí como Adán, el primer hombre. Modificando esto, ¿podría obtenerse mayor participación de palabra, solicitud y responsabilidad?
Al parecer, la competencia es una experiencia de efectos cruciales en la formación del sentimiento social. Pero, ¿tal competencia está determinada por la ganancia y su destino, es competitividad? ¿Qué papel tiene el saber en cada uno de esos lazos?
Referentes conceptuales
Freud: componente pulsional de lo político, masas y malestar cultural
Si el estudio de las consecuencias de la masificación desarrollado por Freud es crucial para analizar lo que va del Uno al múltiple y para que la identificación al lugar generacional (representado en el drama edípico) de cada sujeto, no sea anodina ni para este ni para el lazo social.
La política definida como lugar para tramitar el desacuerdo
Concuerdo con Rancière, sobre la necesidad de repensar lo político y lo policial; también con su definición de la práctica política como un dar lugar al desacuerdo, que admita los efectos de la función significante, de la palabra, en el “ser hablante”, con ello establece un puente con el psicoanálisis. De otro lado, toma de Marx la lucha de clases para explicar la multiplicidad y el litigio político entre las partes sociales.
Sobre el sujeto, Rancière ve en el cogito cartesiano un modelo de los sujetos indisociables de las operaciones que producen un nuevo campo de experiencia, asunto del cual provendría toda subjetivación, lo que da al sujeto la misma consistencia que dichas operaciones y dicho campo de experiencia.
Por su parte, Marx permite examinar cuál es la forma de alienación ideológica, critica el borramiento del sujeto en la lógica capitalista y demuestra el plus-producto, homólogo al plus-de-goce que Lacan demuestra se produce en el sujeto. El concepto marxiano de fetiche y el fetichismo de la mercancía permiten también analizar en paralelo el homónimo postulado por Freud y ambos autores permiten estudiar los parámetros estructurales del síntoma, social en un caso, individual en el otro.
Lacan, teoría de los discursos y discurso capitalista
De otra parte, El reverso del psicoanálisis de Jacques Lacan es referencia obligada para ver los componentes –no sintácticos, sino matémicos– del discurso, en tanto representaría cada lazo social, según la ubicación de cada uno de cuatro elementos en cada uno de los cuatro lugares: de la verdad, del agente, del trabajo y de la producción.
Lacan lector de Marx lo reconoce como inventor del síntoma social
El psicoanalista francés Pierre Bruno ha escrito recientemente este libro donde analiza el síntoma social como fundamento político y los efectos del discurso capitalista sobre los sujetos. También, el modo en que los escritores los develan en sus mitos literarios y el teatro se constituye en paradigma de la estructura social de dominación, en discurso, en tanto combina palabra, acción, e imagen.
Función política del síntoma (o la discapacidad)
El investigador Maire-Jean Sauret ha escrito un libro que parafrasea a Freud actualizando el malestar en el capitalismo y otro que describe los efectos revolucionarios del síntoma, en tanto impide que la sociedad se mecanice, anulando las dificultades que imponen los sujetos diferentes. El colectivo se ve enfrentado a novedades y problemas, que transforman la rutina social.
Política y oikos
Mis referencias aquí son economistas y ambientalistas que plantean los problemas de no dar límites al crecimiento como del desmesurado tamaño de los colectivos, que impiden la gestión concreta de los asuntos que conciernen a los miembros del grupo local. Sobre esto son importantes los aportes de Ernest Schumacher (Schumacher, 1979) y Manfred Max- Neef (Max-Neef, 1998).
La importancia de la economía alternativa es la demostración de que sobrevivir es posible pero fuera de la lógica capitalista actual y esto supone un gran esfuerzo que permita salir de la alienación ideológica, como condición indispensable de la formación ciudadana de sujetos políticos.
Bibliografía
1) Agamben, G. (2001) Infancia e historia. Destrucción de la experiencia y origen de la historia, Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora.
2) Bruno, P. (2010) Lacan, passeur de Marx, Paris: Érès.
3) Canguilhem, G. (2004) “El problema de las regulaciones en el organismo y la sociedad”, Escritos sobre la medicina, Buenos Aires: Amorrortu editores.
4) Freud, S. (1982) en Obras completas, Buenos Aires: Amorrortu editores.
a. “Psicología de las masas y análisis del yo” (1921), Vol. XVIII.
b. “El porvenir de una ilusión”, (1927) Vol. XXI.
c. “El malestar en la cultura”, (1929) Vol. XXI.
5) Lacan, J. (1999) El reverso del psicoanálisis, Libro 17, Buenos Aires: Paidós.
6) Lacan, J. (2008) De otro al otro, Libro 16, Buenos Aires: Paidós.
7) Lacan, J. (inédito) L’identification, Seminaire 9, Versión estenográfica.
Max-Neef, M. (1998) Economía a escala humana, Barcelona: Editorial Nordan-Comunidad.
9) Puzo, M. (2006) El padrino, Barcelona: Mondadori.
10) Rancière, J. (1996) El desacuerdo. Política y filosofía, Buenos Aires: Nueva Visión.
11) Rancière, J. (1998) Aux bords du politique, Paris: Gallimard.
12) Sauret, M-J. (2008) L’effet révolutionnaire du symtôme, Paris : Érès.
13) Sauret, M-J. (2009) Malaise dans le capitalisme, Tolouse : Presses Universitaires du Mirail.
14) Schumacher, E. F. (1979) Lo pequeño es hermoso: por una sociedad y una técnica a la medida del hombre, Madrid: Blume.
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